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La ciencia detrás de la meditación

No es una coincidencia que la palabra «meditación» y la palabra «medicina»; compartan la misma raíz, «med», que significa «atención». Hay ejemplos tempranos del vínculo entre la meditación y la ciencia que se remontan a la época de la antigua Civilización Griega. Esto se puede ver con el Dios Hermes, sosteniendo el caduceo medico; una imagen precisa del canal de energía Shushuma. Este a su vez, está rodeado por dos serpientes helicoidales Ida y Pingala (energías masculinas y femeninas). El mismo esquema también se encuentra en la tradición yogui a través de los siete chakras que están conectados por estos canales de energía en nuestro cuerpo humano. Se hace evidente a medida que se profundiza en el estudio del Yoga, que la misma es una disciplina que trabaja para mejorar y refrescar el sistema nervioso. (Es importante recordar que el corazón del Yoga es la práctica de la meditación).

Como seres humanos, podemos afirmar que tenemos el sistema nervioso más evolucionado del planeta. Esto nos permite tener una conciencia más evolucionada. Como resultado, nuestro sistema nervioso refleja la grandeza de la evolución de la creación. Es importante mencionar que la clave para entender este proceso es saber lo que el Yoga aporta a nuestros sistemas; Como la práctica de Asana (Poses del yoga) trabaja claramente en los niveles más profundos de nuestra fascia interna (tejido), ligamentos y tendones, y también en un nivel muscular, la práctica de la meditación trabaja en nuestro sistema nervioso. Los siguientes son algunos estudios de investigación que encuentro muy elocuentes para apoyar y explicar esta última afirmación.

  • •  Enero 30 ejemplar de la revista Psychiatry Research: Neuroimaging – Massachusetts General Hospital-MGH

Este estudio se completó en el año 2011 con dieciséis personas durante un período de ocho semanas. Usando una resonancia magnética, los cerebros de los individuos fueron escaneados. Luego, se les enseñó a meditar. El grupo informó como promedio de práctica 27 minutos meditación diaria durante las ocho semanas. Al final del período, una segunda exploración cerebral mostró que hubo un aumento general de la densidad de materia gris del hipocampo de los participantes; El hipocampo es área del cerebro humano asociada con la memoria, los procesos de aprendizaje, la compasión, la introspección y la autoconciencia. Los participantes también informaron una reducción de los niveles de estrés, que se correlaciona con una disminución de la densidad de materia gris de la amígdala, la parte de nuestro cerebro que se sabe desempeña un papel clave en el estrés y la ansiedad. Los grupos de control, que no meditaron, no mostraron cambios cerebrales después de las ocho semanas.

  • •   Universidad de Wisconsin, estudio sobre la respuesta al dolor y amenaza de dolor

Este estudio fue realizado por el Dr. Richard Davidson con un grupo de monjes budistas del Tíbet y un grupo de voluntarios que no meditaban para observar sus respuestas al dolor y amenaza de dolor. Diez monjes con diez mil a cuarenta mil horas de experiencia de meditación cada uno y diez voluntarios no meditadores tenían sus cerebros conectados a EEGs y escaneados por una resonancia magnética. Mientras tanto, los brazos de los participantes fueron sometidos a una aplicación de calor intenso y se registraron sus reacciones al dolor. Luego se les dijo a ambos grupos que la misma cantidad de calor se reaplicaría en diez segundos. El grupo no meditador reaccionó inmediatamente como si el calor hubiera sido aplicado, a pesar de que el calor aún no se había aplicado. Los monjes, sin embargo, no reaccionaron prematuramente. Esto demuestra claramente los efectos positivos de la meditación. Vivimos nuestras vidas a través de nuestros pensamientos, fabricando en forma continua el futuro en nuestra imaginación sin haber tenido la experiencia misma. Por supuesto esto afecta a nuestro sistema nervioso en muchos aspectos así como pasamos nuestro tiempo innecesariamente perturbados y alarmados.

  • •  Estudio sobre los efectos de la meditación por UCSF, Escuela de Medicina de Harvard, Icahn School of Medicine en el Monte Sinaí

Este estudio fue realizado por la Dra. Elizabeth Blackburne ganadora de un premio nobel, Dr. Rudolph Tanzi PhD, Jefe de Genética de la Escuela de Medicina de Harvard MGH, y el Dr. E. S. Epel PhD, entre otros. Los resultados fueron publicados en Nature Magazine (el 30 de agosto del 2016). Aquí encontraron una clara evidencia de los efectos fisiológicos y físicos de la meditación, observando «cambios en la expresión génica, aumentando la actividad de la telomerasa, mejorando la regulación de la respuesta al estrés, la función inmune y el metabolismo amiloide beta (Aβ)». Ademas “Los meditadores más entrenados mostraron una mayor diferencia en la red de genes caracterizados por una menor regulación de la síntesis de proteínas y la actividad del genoma viral”. Este estudio se realizó con asistentes «Seducción del Espíritu», el retiro de meditación más importante que se realiza anualmente en el Centro Chopra.

Encontré estos tres estudios particularmente relevantes para entender cómo la meditación beneficia nuestras vidas, no sólo fisiológicamente, sino también físicamente. Es muy emocionante ver cómo la ciencia, a través de sus protocolos, está haciendo hincapié en el estudio de la meditación a medida que esta se populariza y a su vez trae a la luz las formas en las que la meditación afecta nuestra calidad de vida. Esperanzadamente, estos estudios científicos animarán a gran cantidad de la población del planeta a explorar esta práctica, que Patanjali abrevó hace 2500 años. Él exquisitamente la elucidó como tal en el comienzo de su Yoga Sutras:

Yoga Citta Vrtti Nirodhah

Yoga es el acallar de la mente en el silencio

«Tada Drastuh Svarupe Vasthanam»

Cuando la mente se ha asentado, nos establecemos en nuestra naturaleza esencial, que es la conciencia ilimitada.

Por Diego Gesualdi

Editado por Debbie Wacks

Los Angeles, 3 de enero de 2017

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